Digamos que la ansiedad y los ataque de pánico son dos experiencias emocionales diferentes en varios sentidos, pero lo que puede llegar a confundir al que lo experimenta es que comparten algunos síntomas. Pasemos a analizar más de cerca el fenómeno, esto nos puede ayudar al que padece alguno de ellos, a realizar una diferenciación y a sentirse identificado/a con la sintomatología. Exploremos algunos aspectos:
1. Naturaleza de los síntomas:
Ansiedad: se manifiesta con una sensación generalizada de preocupación o aprehensión, posiblemente relacionadas con aspectos de la cotidianidad o con una tendencia del sujeto a realizar anticipaciones sobre los sucesos que pueden o no ocurrir en el futuro, bien con cierta probabilidad o de manera remota. Podríamos estar hablando de la presencia de una serie de síntomas: fatiga, problemas de concentración, tensión muscular y alteraciones en el sueño. Estos pueden estar presente por días, semanas o meses. La duración o permanencia de los mismos dependen en gran parte de las medidas de afrontamiento de quien lo padece.
Ataque de pánico: se trata de un episodio repentino e intenso, generalmente dura entre 5 a 30 minutos, en los que el sujeto percibe verdadero terror y miedo ante el fenómeno, incluso en ocasiones consideran que pueden estar al filo de la muerte o de estar a punto de sufrir un ataque al corazón o infarto, es relevante destacar un aspecto, en los ataques de pánico el sujeto suele estar muy vigilante de sus estímulos interoceptivos o sintomatología corporal (sin necesidad expresa de que sea una persona hipocondríaca).
2. Causas de los síntomas
Ansiedad
A menudo es provocada por las situaciones de estrés, bien reales (vinculadas a las demandas reales del sujeto) o a las interpretaciones que haga el mismo de las mismas, digamos que están más vinculadas con las preocupaciones y estilos cognitivos de la persona.
Ataques de Pánico
Estos pueden producirse sin ninguna causa aparente, lo que atemoriza más a la persona e invita a vincular la experiencia con alguna patología fisiológica no presente, a sentir una profunda incontrolabilidad y verse sin recursos de afrontamiento. Una persona puede padecer ataques de pánico recurrentes sin tener un motivo claro.
3. Impacto que generan
La ansiedad
Suele ser molesto, no tan aterrador como el ataque de pánico, es cierto que atenta contra el bienestar y la calidad de vida la persona que lo padece, también depende de factores de personalidad del sujeto que puedan exacerbar el malestar, como por ejemplo el perfeccionismo, la intolerancia a la frustración y a la incertidumbre.
El ataque de Pánico
Suele ser más disruptivo y aterrador, ya que la persona experimenta un estado de pérdida de control o de que la situación es grave.
CONCUSIÓN
Ambas experiencias emocionales (respetando o atendiendo sus diferencias e intensidades) son desagradables, requieren tratamiento psicológico (se recomienda la terapia cognitivo-conductual) y en ocasiones apoyo farmacológico puntual en casos más graves de forma permanente. Siempre se recomienda su atención inmediata para evitar cronificaciones. En mejor sin ansiedad somos especialistas en el área y podemos ayudarte, consiguiendo la remisión total de tu problema.
